Los gatos bengalíes son animales muy familiares, dependientes y sociales, se distinguen del gato europeo y de otras razas por estas características entre otras. Necesitan interacción y atención, cuando estamos fuera de casa realizando nuestras tareas pueden llegar a aburrirse. La mayoría de casos en los que el gato bengalí es destructivo puede ser por falta de estímulos, no tienen más gatos ni perros para jugar y sentirse acompañados.  

Algunas familias deciden satisfacen la necesidad de interacción social adquiriendo dos gatos, pero si ya tienes un perro o te gustaría tenerlo, es posible que no sea necesario un segundo gato ya que a la mayoría de los bengalíes les encantan los perros. Por supuesto es importante que el perro sea amigable con los gatos e interactúe con ellos. 

Nosotros solemos decir que nuestros gatos tienen una personalidad parecida a la de un perro. Al igual que los perros, los bengalí adoran estar contigo, jugar, recibir cariño, traerte la pelota, esperar en la puerta mientras te duchas, tumbarse a tu lado mientras teletrabajas y un largo etcétera.  

En algunos casos, con gatos muy dominantes, es mejor opción un perro que un gato, ya que este no sentirá que el perro es su competencia y se sentirá mas tranquilo. Además, es probable que interactúe con el perro, ayudándole a liberar energía física y sintiéndose acompañado.

Que el gatito haya crecido con perros es una gran ventaja. Si quieres un gatito que sea amigo de tu perro, busca un criador que críe a sus gatitos con perros. Si el gatito crece creyendo que los perros son buenos, el factor miedo será menor. El gatito reaccionará ante tu perro cuando lo conozca por primera vez porque tu perro olerá diferente al que está acostumbrado, pero la transición debería ser un poco más suave. 

En nuestro criadero contamos con Quimbo, nuestro dálmata encargado de acicalar y jugar con los gatitos. Todos los gatitos adoran dormir con el tito Quimbo.  También tenemos a Nice, nuestra border collie encargada de educar a los gatitos, ella los corrige de manera exquisita cuando algún gatito rasca en algún sitio que no debe. Ellos aseguran que todos nuestros gatitos se vayan de aquí después de haber tenido interacciones positivas con perros. En nuestras redes sociales podrás verlos disfrutar todos juntos.

¿Por dónde empiezo?

Para iniciar una bonita relación es importante que sigas las pautas de adaptación. Aunque nuestros gatitos están acostumbrados a convivir con nuestros perros, al llegar a su nuevo hogar y conocer a su nuevo familiar canino requerirá un proceso de adaptación ya que no se trata de los perros a los que ellos están acostumbrados.

En primer lugar el gatito debe de adaptarse previamente a su habitación antes de iniciar las presentaciones. Cuando el gatito se encuentre adaptado, podemos comenzar con los intercambios de olores. Posteriormente podemos dejar se le huela a través de la puerta. En el siguiente paso procederíamos a la presentación, meteríamos al gatito en su trasportín, al que está previamente adaptado y dejaríamos entrar al perro atado con su correa para evitar que invada rápidamente el espacio del gatito abalanzándose sobre el trasportín.

Este proceso debe llevarse a cabo durante varios días, cada día vamos avanzando en espacio y en tiempo, siempre y cuando ninguno de los dos reaccione. Si vemos que el gato está tranquilo podemos abrir el trasportín y que salga cuando se sienta preparado. Mientras tanto el perro siempre debe estar atado pero sin tensión en la correa de lo contrario estaremos transmitiendo tensión al perro y poniéndolo alerta. También podemos premiar al perro si se encuentra tranquilo.

En caso de que alguno reaccione de manera negativa retrocedemos al paso anterior, ampliando el espacio y lo continuaremos varios días. Posteriormente si ambos animales están tranquilos, lo ideal es crear momentos positivos con los dos, ofreciendo premios y juego.

Algo muy importante es no confiarnos durante los primeros meses, no debemos dejar al gato y al perro juntos sin supervisión a pesar de que ya se conozcan. También debemos observar como reacciona el perro cuando está comiendo o jugando y se acerca el gato.

Esta presentación puede llevarnos en el mejor de los casos, una semana sin embargo este proceso puede durar hasta meses, por lo que debemos ser pacientes con ambos, no tener prisa y disfrutar del proceso.

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